09 julio 2026

El mono y la mona

 
Llevo tantos años que me estoy haciendo viejo en la base. Son ya más de 35 sin otro oficio que más me guste, bueno alguno sí, pero eso es otro cantar.

Hoy tengo de compañeros de guardia a Pedro (técnico), un mangurrino que llegó hace unos meses para incorporarse al quinto turno de guardia. Es majo, con un toque de humor negro y con segundas intenciones que me hacen mucha gracia. He de decir que me ha sacado una sonrisa más de una vez y que me da vidilla durante la guardia. Duerme cuando puede, todo lo que le dejo, porque sus andanzas con el balonmano le traen en temporada un poco ajetreado.

Y tengo también a Andrea, una enfermera con mucha guasa, jurdana ella, como mi familia, que me recuerda siempre que la veo a mis abuelos maternos que, con una caballería y aperos de calderero, recorrían Las Hurdes arreglando "cacharros" (cazuelas, sartenes....). Tiene una sonrisa franca que más quisiera mucha gente. No sé si es que me cae bien por jurdana o porque tiene la ilusión de los 27 años. Ya le he dicho que la fiebre se pasa y que habrá días que le toque llorar, como a todos. Hoy es su último día, aunque volverá, seguro. Todos vuelven...

Y viene todo esto a colación porque estábamos hablando en la cena de los años que nos separan. Uno que ya va entrado en años, y en carnes, se vio reflejado en ambos. 34 y 27 años. Podríamos ser tus hijos, dijeron, y me entró esa nostalgia que tiene uno ya con casi 57. Y les miré sabiendo que podrían serlo, que los años se han pasado muy rápido y que ya va quedando poco para dejar todo esto. Aún así seguiré dando guerra.

Cuando me puse al ordenador para acabar unas cosas que tenía que hacer, el ratón no iba. Sabía que lo había dejado encendido, aún así le día la vuelta para ver qué le pasaba. Y me encontré con esta pegatina de la foto. Estaban tras la puerta, calladitos, para ver mi reacción. Riéndose por lo bajini....

Gracias

¿Pero no se come en esta casa?, ¡o qué!

No hay comentarios: