Estaba la guardia poco movidita, aunque ya le decía yo a Luisma ayer por la noche antes de irnos a descansar que me estaba oliendo a nieve. Y es que se sentía en el ambiente que el tiempo cambiaba y que la noche iba a ser fría.
Saltó el teléfono de los avisos a eso de las ocho menos cuarto de la mañana y me dijo Luisma que íbamos a un accidente de tráfico. Estoy seguro -me dijo-.
Salimos ya con la helada y con algo de nieve en la carretera y cuando transitábamos por el puerto de Vallejera, la calzada no estaba para muchas prisas y así lo notaron mis compañeros que íban más pendientes del aviso que de lo que relamente me estaba imporando a mí, que era procurar no salirme de la carretera y hubiera que atender a más gente.
Camino de Fresno Alhándiga muchos coches habían dado con sus chapas en los guardarrailes en la A66, si bien no había que lamentar daños personales, no así cuando llegamos al accidente. Lamentablemente nuestra presencia no fue precisa porque había compañeros de la capital Salmantina que acababan de llegar y nos confirmaban la noticia que ya nos estaba adelantando nuestro centro coordinador. Y es que alguien dejó la vida en un aparatoso accidente donde varios coches implicados invadían toda la calzada.
El regreso a la base fue tremendamente tranquilo, quizá por la pesadumbre de que alguien estaba debajo de una manta térmica encima del asfalto.
Puta vida. PRECAUCIÓN, PRECAUCIÓN, PRECAUCIÓN.....






